TAMBIÉN CONOCIDO COMO

Hemoglobina A1c, HbA1c, A1c, Glicohemoglobina, Hemoglobina glicosilada

Cribado y diagnóstico

La prueba de la hemoglobina glicada (HbA1c) se emplea en adultos para detectar y diagnosticar estados prediabéticos o una diabetes. La HbA1c se forma a consecuencia de la unión de la glucosa a la hemoglobina, en la sangre. A mayor cantidad de glucosa en sangre más cantidad de HbA1c se forma.

Sin embargo, HbA1c no debería emplearse para la detección de diabetes en los siguientes casos: diabetes
asociada fibrosis quística, diagnóstico de una diabetes gestacional, diagnóstico de diabetes
en niños y adolescentes, en personas que han sufrido sangrados recientemente o que han recibido transfusiones de sangre, en enfermedad renal crónica, en enfermedad hepáticacrónica o en caso de trastornos sanguíneos
como anemias por déficit de hierro o por déficit de vitamina B12, ni en portadores de variantes de la hemoglobina (por ejemplo, personas con talasemia o anemia falciforme). En estos casos, las determinaciones a emplear para establecer el diagnóstico de diabetes son la medida de la glucosa en ayunas y la prueba de tolerancia oral a la glucosa.

Por otra parte, para la medida de la A1c con finalidades de cribado o de diagnóstico, sólo deberían utilizarse métodos estandarizados (National Glycohemoglobin Standardization Program). Actualmente los sistemas conocidos como métodos a la cabecera del enfermo (point-of care testing), que pueden utilizarse en la misma consulta del médico, presentan demasiada variabilidad para ser empleados con finalidades diagnósticas, aunque sí son útiles para la monitorización del tratamiento (estilo de vida y fármacos).

Monitorización

La HbA1c se emplea para monitorizar los niveles de glucosa en sangre durante un intervalo de tiempo. El objetivo de las personas con diabetes consiste en poder mantener sus niveles de glucosa en sangre lo más cercanos posible a los esperados en una persona sana. Así, se minimizan complicaciones ocasionadas por concentraciones de glucosa persistentemente elevadas como daño progresivo sobre distintos órganos y tejidos, por ejemplo en riñones,

ojos, sistema cardiovascular y sistema nervioso. El resultado de A1c proporciona una idea de la cantidad de glucosa (valor promedio) en sangre en los últimos 2-3 meses. Este dato es importante para conocer si las medidas de control sobre la diabetes funcionan o deben reajustarse.

A1c se utiliza a menudo para enseñar a personas recién diagnosticadas de diabetes como estaban de aumentadas sus concentraciones de glucosa en sangre en los 2-3 meses previos. Es posible que se solicite la prueba regularmente hasta que se alcance un correcto control de la enfermedad, y posteriormente 2 veces al año para verificar que el control se mantiene de una manera adecuada.

¿Cuando hacerse el Análisis?

Como parte de un control rutinario o si se tienen factores de riesgo o síntomas de diabetes; después del diagnóstico de una diabetes, unas 4 veces al año si no se alcanza el objetivo terapéutico o si se producen cambios en la medicación; unas 2 veces al año si se ha conseguido el objetivo terapéutico y se mantiene un correcto control glicémico.

¿QÚE ES?

La hemoglobina A1c, también conocida como A1c o hemoglobina glicada, es una molécula de hemoglobina a la que se ha unido una molécula de glucosa. La prueba evalúa los niveles de glucosa en sangre de los últimos 2-3 meses (como valor promedio) y se realiza midiendo el porcentaje de glicohemoglobina.

La hemoglobina es una proteína de las células de la serie roja de la sangre, o hematíes, encargada del transporte de oxígeno. Existen diferentes tipos de hemoglobina, algunos considerados como normales y otros considerados como variantes de la hemoglobina. La forma predominante que representa cerca del 95-98% del total de hemoglobina, es la hemoglobina A. La glucosa que circula por la sangre puede unirse espontáneamente a la hemoglobina.

Cuanto más elevada sea la concentración de glucosa en sangre, más hemoglobina glicada se formará. Una vez la glucosa se ha unido a la hemoglobina, permanece ligada a ella durante el período de tiempo en el que las células rojas pueden mantenerse vivas, normalmente unos 120 días. La forma predominante de hemoglobina glicada se conoce como A1c (o HbA1c). Se va produciendo así HbA1c diariamente que se va eliminando de la circulación sanguínea a medida que las células de la serie roja o hematíes van muriendo; éstas van sustituyéndose por células más jóvenes (con hemoglobina no-glicada).

Esta prueba se puede utilizar para detectar una diabetes o riesgo de desarrollarla. Las normas de atención médica promulgadas por la American Diabetes Association (ADA) establecen que puede diagnosticarse una diabetes en base a criterios de A1c o glucosa en sangre, mediante la medida de glucosa en ayunas o la medida de glucosa a los 120 minutos de una sobrecarga de 75 gramos de glucosa por vía oral.

La hemoglobina glicada se emplea para monitorizar el tratamiento de una persona diabética; A1c es útil para evaluar como se han ido controlando los individuos sus niveles de glucosa a lo largo del tiempo. Un valor de HbA1c inferior al 7% indica un correcto control de la glucosa en sangre y menor riesgo de que se desarrollen complicaciones propias de la diabetes.

Por otra parte, la American Diabetes Association (ADA) y la European Association for the Study of Diabetes (EASD) recomiendan que el control de la glucosa en sangre en la diabetes de tipo 2 se centre más en las características de cada individuo. Datos recientes demuestran que unos niveles bajos de glucosa en sangre (hipoglicemia) pueden ocasionar complicaciones. Así, personas con riesgo de presentar hipoglicemias graves, con enfermedades subyacentes, con complicaciones vasculares y con una limitada expectativa de vida no se beneficiarían necesariamente por tener unos niveles de HbA1c rigurosamente inferiores al 7%.

¿CUÁNDO DE SOLICITA?

Cribado y diagnóstico

La hemoglobina glicada puede solicitarse en un chequeo rutinario o cuando se sospecha una diabetes por la presencia de signos y síntomas sugestivos de hiperglicemia como:

  • Aumento de la sensación de sed

  • Aumento de la necesidad de orinar

  • Aumento del apetito

  • Fatiga

  • Visión borrosa

  • Retraso de la cicatrización de heridas

También se puede solicitar la HbA1c en adultos con sobrepeso y con los siguientes factores de riesgo:

  • Inactividad física, sedentarismo

  • Familiar de primer grado con diabetes

  • Raza o etnia con elevado riesgo de desarrollar diabetes

  • Hipertensión

  • Alteración del perfil lipídico (colesterol HDL disminuido y/o aumento de triglicéridos)

  • Mujeres con síndrome del ovario poliquístico

  • Enfermedad cardiovascular

  • Otras condiciones clínicas asociadas a resistencia a la insulina

La American Diabetes Association (ADA) recomienda empezar a medir la HbA1c en personas con sobrepeso a los 45 años; si el resultado es normal, se recomienda repetir la prueba como mínimo cada 3 años, en función de los resultados y de los factores de riesgo.

Las personas con mayor riesgo de desarrollar diabetes (prediabetes) deberían realizarse la prueba con carácter anual.

Monitorización

En función del tipo de diabetes, de como se está llevando su control y de las recomendaciones del médico, la hemoglobina glicada debería medirse entre 2 y 4 veces al año. Si se alcanza un correcto control de la diabetes, la ADA recomienda la medida de HbA1c un mínimo de 2 veces al año. Si se acaba de establecer el diagnóstico de diabetes o si no se consigue alcanzar un correcto control glicémico, la prueba debería repetirse trimestralmente.

¿QUÉ SIGNIFICA EL RESULTADO DE LA PRUEBA?

Con finalidades de cribado y diagnóstico, pueden obtenerse los siguientes resultados:

  • Personas no diabéticas - resultados de A1c inferiores a 5.7% (39 mmol/mol)
  • Personas diabéticas - niveles de A1c suelen ser de 6.5% (47 mmol/mol) o superiores
  • Mayor riesgo de desarrollar diabetes - niveles de A1c entre 5.7% y 6.4% (39 - 46 mmol/mol)

Con finalidades de monitorización, HbA1c se informa como porcentaje, y para la mayoría de personas diabéticas se recomienda mantenerla por debajo de 7%. El control de una diabetes será mejor cuanto más cercano al objetivo de tratamiento marcado por la ADA (HbA1c inferior al 7%) se mantenga el resultado de A1c en una persona diabética, siempre que no experimente un riesgo excesivo de desarrollar hipoglicemia. A medida que aumenta el porcentaje de A1c, aumenta también el riesgo de desarrollar complicaciones.

En la diabetes de tipo 2, el objetivo del tratamiento se centra más en el individuo y depende de factores como tiempo transcurrido desde el diagnóstico, presencia de otras enfermedades o complicaciones propias de la diabetes (por ejemplo, alteraciones en la visión, pérdida de la vista, daño renal), riesgo de complicaciones derivadas de hipoglicemia y expectativa de vida limitada.

Por ejemplo, una persona con enfermedad cardíaca que lleva años diagnosticada de una diabetes de tipo 2 y que no ha presentado complicaciones propias de la diabetes puede intentar mantenerse en unos niveles de A1c un poco superiores (entre 7.5% y 8%), si así lo ha indicado el médico. Contrariamente, en una persona diabética recién diagnosticada y con buena salud el porcentaje a alcanzar puede ser inferior (entre 6% y 6.5%), siempre y cuando la hipoglicemia no constituya un riesgo significativo.

En el informe de laboratorio se puede incluir el resultado de HbA1c expresado en unidades SI (mmol/mol) junto con una estimación de la glucosa promedio, que no es más que un cálculo a partir de la A1c.

El objetivo de proporcionar el valor promedio de glucosa es el de facilitar que el individuo relacione los niveles de A1c con los de la monitorización diaria de la glucosa y los de la medida de la glucosa en el laboratorio. La fórmula para estimar la glucosa promedio convierte el porcentaje de A1a unidades, mg/dL o bien mmol/L.

Debe tenerse presente que la estimación de la glucosa promedio proporciona una idea de los niveles de glucosa en sangre de los últimos dos meses, si bien no se corresponde exactamente con un resultado de glucosa puntual de un día. La ADA es partidaria de este cálculo y proporciona una fórmula para estimar la glucosa.

¿Por qué los resultados de A1c y de glucosa en sangre no son iguales?


Más allá de las diferentes unidades con las que se informan A1c y glucosa, la primera representa un promedio durante un período de tiempo mientras que el resultado de la glucosa refleja los niveles de glucosa en sangre en el momento en que se obtiene la muestra. Cada medida de glucosa en sangre puede ser distinta, ya que varía con los aumentos y disminuciones de la misma (por diversas causas). HbA1c indica que en general la glucosa se ha mantenido elevada (o no) en los meses previos al análisis. HbA1c no es tan sensible como la medida de glucosa en sangre. No obstante, si el control diario de la glucosa se mantiene estable (ya sea correcto o incorrecto), la A1c y la medida de la glucosa por el laboratorio reflejarán esta particularidad. Es importante recordar el desfase asociado a HbA1c: un correcto control de la glucosa en las últimas 2-3 semanas no se refleja en el resultado de A1c hasta al cabo de algunas semanas.

 

También debe tenerse en cuenta que la hemoglobina glicada y la glucosa son compuestos diferentes, a pesar de que están íntimamente relacionados. Ocasionalmente, en ciertas personas, HbA1c no refleja de manera fiable la glucosa promedio.

Hemoglobina A1c (HbA1c)
Si ayuno

¿POR QUÉ HACERSE EL ANÁLISIS?

Cribado y diagnóstico

La prueba de la hemoglobina glicada (HbA1c) se emplea en adultos para detectar y diagnosticar estados prediabéticos o una diabetes. La HbA1c se forma a consecuencia de la unión de la glucosa a la hemoglobina, en la sangre. A mayor cantidad de glucosa en sangre más cantidad de HbA1c se forma.

Sin embargo, HbA1c no debería emplearse para la detección de diabetes en los siguientes casos: diabetes
asociada fibrosis quística, diagnóstico de una diabetes gestacional, diagnóstico de diabetes
en niños y adolescentes, en personas que han sufrido sangrados recientemente o que han recibido transfusiones de sangre, en enfermedad renal crónica, en enfermedad hepáticacrónica o en caso de trastornos sanguíneos
como anemias por déficit de hierro o por déficit de vitamina B12, ni en portadores de variantes de la hemoglobina (por ejemplo, personas con talasemia o anemia falciforme). En estos casos, las determinaciones a emplear para establecer el diagnóstico de diabetes son la medida de la glucosa en ayunas y la prueba de tolerancia oral a la glucosa.

Por otra parte, para la medida de la A1c con finalidades de cribado o de diagnóstico, sólo deberían utilizarse métodos estandarizados (National Glycohemoglobin Standardization Program). Actualmente los sistemas conocidos como métodos a la cabecera del enfermo (point-of care testing), que pueden utilizarse en la misma consulta del médico, presentan demasiada variabilidad para ser empleados con finalidades diagnósticas, aunque sí son útiles para la monitorización del tratamiento (estilo de vida y fármacos).

Monitorización

La HbA1c se emplea para monitorizar los niveles de glucosa en sangre durante un intervalo de tiempo. El objetivo de las personas con diabetes consiste en poder mantener sus niveles de glucosa en sangre lo más cercanos posible a los esperados en una persona sana. Así, se minimizan complicaciones ocasionadas por concentraciones de glucosa persistentemente elevadas como daño progresivo sobre distintos órganos y tejidos, por ejemplo en riñones,

ojos, sistema cardiovascular y sistema nervioso. El resultado de A1c proporciona una idea de la cantidad de glucosa (valor promedio) en sangre en los últimos 2-3 meses. Este dato es importante para conocer si las medidas de control sobre la diabetes funcionan o deben reajustarse.

A1c se utiliza a menudo para enseñar a personas recién diagnosticadas de diabetes como estaban de aumentadas sus concentraciones de glucosa en sangre en los 2-3 meses previos. Es posible que se solicite la prueba regularmente hasta que se alcance un correcto control de la enfermedad, y posteriormente 2 veces al año para verificar que el control se mantiene de una manera adecuada.

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