TAMBIÉN CONOCIDO COMO

Somatomedina C

Para identificar deficiencias de hormona de crecimiento (GH), o más raramente, excesos de producción de dicha hormona; para evaluar la función hipofisaria y para monitorizar la eficacia del tratamiento con GH.

¿Cuando hacerse el Análisis?

Cuando existen signos y síntomas que sugieran un déficit de producción de GH y de IGF-1 como retraso del crecimiento y desarrollo y estatura baja en niños, o disminución de la densidad mineral ósea, tono muscular disminuido y aumento de la concentración de lípidos en adultos; si existen signos y síntomas de gigantismo (en niños) o acromegalia (en adultos) que sugieran exceso de producción de GH y de IGF-1; también es útil durante o después del tratamiento de las alteraciones de la GH.

¿QÚE ES?

El factor de crecimiento insulinoide (IGF-1) es una hormona que junto con la GH promueve el crecimiento y desarrollo normal de tejidos y huesos. Esta prueba mide la cantidad de IGF-1 en sangre.

La IGF-1 se produce en músculos esqueléticos y otros tejidos en respuesta al estímulo de la GH. La IGF-1 es una proteína mediadora de los efectos de la GH, que estimula el crecimiento de huesos y tejidos y promueve la producción de masa muscular. Como la GH se libera de la hipófisis de forma pulsátil las 24 horas del día, es difícil interpretar su producción a partir de un resultado aislado obtenido a partir de una única muestra de sangre. El valor de IGF-1 refleja el exceso o déficit de GH, con la ventaja de que su síntesis es estable a lo largo del día y, por tanto, constituye un indicador muy útil de los niveles de GH. Por este motivo, la IGF-1 se emplea a menudo en la evaluación de deficiencias o excesos de GH.

Como en el caso de la GH, los niveles de IGF-1 normalmente son bajos en los niños pequeños y aumentan progresivamente durante la infancia hasta alcanzar un pico en la pubertad, experimentando un descenso posterior durante la edad adulta. Los déficits de GH e IGF-1 pueden ser debidos a trastornos de la glándula pituitaria (hipófisis) en los que disminuye la producción de hormonas hipofisarias (hipopituitarismo) o cuando existe un tumor hipofisario no productor de GH que lesiona las células productoras de hormonas. Los déficits de IGF-1 también pueden deberse a una falta de respuesta a la acción de la GH. Esta insensibilidad puede ser primaria (genética) o secundaria a trastornos o enfermedades como malnutrición, hipotiroidismo, déficit de hormonas sexuales y enfermedades crónicas. La insensibilidad genética a la GH (resistencia a la GH) es muy rara.

Los déficits de IGF-1 a edades tempranas pueden inhibir el crecimiento y el desarrollo en general, y en consecuencia el niño afectado tendrá una estatura menor de lo normal. En adultos, una disminución de producción puede llevar a una densidad mineral ósea y una masa muscular disminuidas y a alteraciones lipídicas. No obstante, en adultos con los trastornos aquí citados, no suele medirse la GH ni la IGF-1 de manera rutinaria para detectar déficits de las mismas, ya que es muy raro que los trastornos en cuestión sean debidos a una deficiencia de estas hormonas.

El exceso de GH e IGF-1 puede provocar un crecimiento excesivo del esqueleto y otros signos y síntomas característicos del gigantismo y la acromegalia. En niños el gigantismo causa un alargamiento de los huesos y por ello son personas muy altas con las manos y los pies grandes. En adultos la acromegalia provoca que los huesos se ensanchen y que tejidos blandos como la nariz se hinchen. En ambos casos se puede observar un aumento del tamaño de los órganos, como el corazón, y otras complicaciones como diabetes de tipo 2, aumento del riesgo cardiovascular, hipertensión arterial, artritis y disminución de la esperanza de vida.

La causa más frecuente de un exceso de secreción de GH es un tumor hipofisario productor de GH (normalmente benigno). La mayoría de los casos se pueden tratar mediante cirugía o con fármacos o radiación y, en muchos de ellos, los valores de GH e IGF-1 suelen volver a la normalidad.

¿CUÁNDO DE SOLICITA?

Esta prueba se pide, junto con una prueba de estimulación de GH, en los siguientes casos:

Niños con síntomas de déficit de GH, como retraso en el crecimiento o talla baja

Adultos en los que se sospecha un déficit de GH, como disminución de la densidad ósea, fatiga, niveles de lípidos alterados y disminución de la tolerancia al ejercicio. Sin embargo, en adultos con estas características no se mide de manera rutinaria la IGF-1 ni la GH, ya que las deficiencias de estas hormonas no suelen ser la causa de estos trastornos

A veces el médico solicita la IGF-1de manera regular para monitorizar tratamientos con GH o también cuando cree que la hipófisis funciona a un ritmo inferior al esperado.

La IGF-1 y la prueba de supresión de GH se pueden solicitar en niños con síntomas de gigantismo o en adultos con acromegalia.

Cuando se encuentra un tumor hipofisario productor de GH, se realiza la determinación de GH y de IGF-1 después de la extirpación, para saber si ésta ha sido completa. La IGF-1 también se solicita de forma regular a individuos tratados con fármacos y/o radioterapia, empleados después de la cirugía.

Los niveles de IGF-1 se determinan a intervalos regulares y durante mucho tiempo para controlar la producción de GH y controlar si se produce una recidiva del tumor hipofisario.

¿QUÉ SIGNIFICA EL RESULTADO DE LA PRUEBA?

Las concentraciones de IGF-1 deben siempre interpretarse dentro de un determinado contexto. Es posible que ciertos individuos presenten un déficit de GH, a pesar de tener concentraciones de IGF-1 normales.

Disminución de IGF-1

Si las concentraciones de IGF-1 son bajas, es probable que exista un déficit de GH o una insensibilidad a la GH. Si se da en niños, este déficit puede provocar talla baja o retraso en el crecimiento y se puede tratar con suplementos de GH. Los adultos presentan una disminución de la producción asociada a la edad, pero niveles de GH o IGF-1 inferiores a los esperados pueden ser debidos a déficit de GH o insensibilidad a la GH.

Si el déficit de GH se debe a una disminución general de la función hipofisaria (hipopituitarismo), es necesario evaluar los niveles de todas las hormonas hipofisarias (y de hormonas producidas y secretadas por otras glándulas) para instaurar el tratamiento más adecuado. El hipopituitarismo puede ser de origen genético o secundario a traumatismos, infecciones e inflamación.

También se puede observar un déficit de IGF-1 en situaciones de malnutrición (incluyendo la anorexia nerviosa), enfermedad renal crónica, enfermedad hepática crónica, formas de GH inactivas o no efectivas y tras tratamientos con altas dosis de estrógenos.

Aumentos de IGF-1

El aumento de los niveles de IGF-1 suele indicar un aumento en la producción de GH. Debido a la pulsatilidad en la secreción de GH, es mucho más fácil usar los niveles de IGF-1, que son más estables, como referencia de la concentración de GH. Esto es válido hasta que se satura la capacidad de producción de IGF-1 por parte del hígado, de manera que un aumento muy importante de GH no se verá reflejado en los niveles de IGF-1 pues estos no seguirán aumentando y se estancarán en el máximo producible por el individuo.

El aumento de la concentración de GH e IGF-1 es normal durante la pubertad y el embarazo, pero, aparte de estas situaciones, es más frecuente que sea debido a tumores hipofisarios (normalmente benignos).

Si la IGF-1 se mantiene elevada tras la cirugía del tumor hipofisario, ésta no habrá sido eficaz. Su disminución tras la cirugía y durante el tratamiento posterior con fármacos y/o radioterapia indica que está disminuyendo la producción de GH. Si la concentración de IGF-1 se normaliza, seguramente la persona no está ya produciendo un exceso de GH. Si el individuo se monitoriza durante mucho tiempo, los valores de IGF-1 pueden ser útiles para la detección de recidivas del tumor.

¿Qué signos y síntomas se observan en las personas con déficit de GH e IGF-1?

En niños, los siguientes signos y síntomas indican déficit de GH y/o IGF-1:

  • Retraso en el crecimiento respecto a lo normal para su grupo de edad
  • Talla baja respecto a otros con una edad cronológica parecida
  • Retraso en la pubertad
  • Retraso en el desarrollo óseo observado por radiología

En adultos, los déficits de GH y/o IGF-1 causan síntomas y signos muy leves e inespecíficos:

  • Disminución de la densidad mineral ósea
  • Fatiga
  • Alteraciones del perfil lipídico
  • Reducción de la tolerancia al ejercicio

¿Qué signos y síntomas se observan en las personas con exceso de GH e IGF-1?

En niños, una talla excesivamente alta es el primer dato a tener en cuenta. En adultos, los signos son más sutiles: nariz grande, labios gruesos, mandíbula prominente o anillos o zapatos que ya no caben. Entre otros signos y síntomas se incluyen:

  • Voz ronca, grave y/o profunda
  • Aumento del tamaño de los órganos (hígado, corazón, riñones y bazo)
  • Aumento del tamaño de la lengua
  • Disfunción eréctil
  • Fatiga
  • Dolor de cabeza y alteraciones visuales
  • Dolor e inflamación articular
  • Irregularidades en el ciclo menstrual
  • Debilidad muscular
  • Ronquidos
  • Sudoración y olor corporal
  • Engrosamiento de la piel y aparición de manchas
  • Compresiones nerviosas (síndrome del túnel carpiano)

¿Durante cuánto tiempo está indicada la monitorización?

Mientras se tenga la producción de GH alterada (alta o baja) o se esté recibiendo terapia sustitutiva con GH, será necesario monitorizar los niveles de IGF-1. En niños, no se mide normalmente la IGF-1 para monitorizar un tratamiento con GH. Es más apropiado verificar la eficacia del tratamiento observando si la velocidad del desarrollo y la talla aumentan.

IGF-1 (Insulin-like Growth Factor 1)
Si ayuno

¿POR QUÉ HACERSE EL ANÁLISIS?

Para identificar deficiencias de hormona de crecimiento (GH), o más raramente, excesos de producción de dicha hormona; para evaluar la función hipofisaria y para monitorizar la eficacia del tratamiento con GH.

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