TAMBIÉN CONOCIDO COMO

Sarampión alemán, sarampión de los tres días, IgM/IgG anti-rubéola

Para conocer si se poseen suficientes anticuerpos que protejan frente al virus de la rubéola; para confirmar una infección antigua o detectar una infección reciente.

¿Cuando hacerse el Análisis?

Antes de un embarazo o al inicio del mismo para confirmar el estado inmunitario; cuando una mujer embarazada presenta síntomas de rubéola, como fiebre y erupción cutánea; cuando un recién nacido muestra signos de un desarrollo anormal o defectos congénitos que pueden atribuirse a una infección intrauterina; cuando existe la necesidad de confirmar una infección reciente por rubéola o de comprobar el estado inmunitario.

¿QÚE ES?

La rubéola es una infección vírica leve que se caracteriza por fiebre y una erupción cutánea que suele durar de 2 a 3 días. La infección es altamente contagiosa si bien puede prevenirse con una vacuna. La prueba de la rubéola detecta y mide en sangre los anticuerpos que el sistema inmune del organismo produce en respuesta a la infección por el virus de la rubéola.

Existen dos tipos de anticuerpos frente a la rubéola: IgM e IgG. El primero que aparece en la sangre después de la exposición al virus es el anticuerpo frente a la rubéola de tipo IgM. La concentración de esta proteína en la sangre aumenta y alcanza su pico máximo aproximadamente entre 7 y 10 días después de la infección y, a partir de ese momento, disminuye progresivamente hasta desaparecer algunas semanas después, excepto en las infecciones en recién nacidos en los que puede detectarse durante varios meses o hasta un año. Los anticuerpos de tipo IgG frente a la rubéola tardan un poco más en aparecer que los de tipo IgM pero, una vez lo hacen, permanecen en el torrente sanguíneo durante toda la vida, proporcionando protección frente a reinfecciones. La presencia de anticuerpos IgM contra rubéola en la sangre indica una infección reciente, mientras que la presencia de anticuerpos IgG puede indicar una infección reciente o antigua por el virus, o también que se ha administrado la vacuna contra la rubéola (triple vírica: sarampión, rubéola y parotiditis), y está proporcionando una protección adecuada.

En general, el virus de la rubéola provoca una infección leve caracterizada por una fina erupción cutánea rojiza que aparece en el rostro y en el cuello, extendiéndose luego por el tronco y las extremidades antes de su desaparición, pocos días después. El virus se transmite a través de las secreciones respiratorias y nasales, y puede producir síntomas tales como fiebre, inflamación de ganglios linfáticos, aumento de mucosidad nasal, enrojecimiento de los ojos y dolores articulares. Los síntomas pueden ser tan leves, especialmente en los niños, que pueden no hacer pensar en una enfermedad vírica. En la mayoría de personas, la rubéola desaparece en un par de días sin tratamiento médico especial y sin producir otros efectos sobre la salud.

La principal preocupación con respecto a la infección por el virus de la rubéola se produce cuando una mujer embarazada la contrae por primera vez durante el primer trimestre del embarazo. En este período, el feto en desarrollo es muy vulnerable al virus y, si éste pasa al feto a través de la madre, puede provocar un aborto, nacimiento de un feto muerto y/o el síndrome de rubéola congénito (SRC), caracterizado por un grupo de graves defectos de nacimiento que afectarán permanentemente al niño.

¿CUÁNDO DE SOLICITA?

El análisis de la inmunoglobulina G (IgG) contra el virus de la rubéola se pide a las mujeres embarazadas, a las que planifican quedarse embarazadas, o siempre que se requiera una comprobación del estado de inmunidad frente a la rubéola. Las pruebas para detectar anticuerpos IgM e IgG contra el virus de la rubéola se solicitan cuando una mujer embarazada presenta signos y síntomas que hacen sospechar una infección por rubéola.

Entre los signos y síntomas se incluyen:

  • Fiebre moderada
  • Erupción de color rosado que empieza en la cara y el cuello, y posteriormente se extiende hacia tronco, brazos y piernas; al mismo tiempo que la erupción se extiende por el cuerpo, va desapareciendo de la cara
  • Congestión nasal
  • Enrojecimiento o inflamación de los ojos
  • Dolor de las articulaciones
  • Inflamación de los ganglios linfáticos

Debido a que muchas enfermedades pueden presentarse con síntomas parecidos, el médico necesitará solicitar estas pruebas para poder confirmar el diagnóstico.

Las pruebas para detectar anticuerpos IgM e IgG contra rubéola deben solicitarse en un recién nacido cuando a la madre se le diagnosticó una infección por rubéola durante el embarazo o cuando un recién nacido presenta defectos congénitos como pérdida de audición, anomalías cardiovasculares, cataratas y/o afectación del sistema nervioso central, que podrían ser debidos al síndrome de la rubéola congénito (SRC).

Dado que los anticuerpos IgM e IgG contra rubéola tardan cierto tiempo en aparecer después de la infección, las pruebas pueden repetirse a las 2-3 semanas para comprobar si la concentración de anticuerpo ya es detectable

¿QUÉ SIGNIFICA EL RESULTADO DE LA PRUEBA?

La ausencia de anticuerpos IgG frente a la rubéola significa, en un adulto o en un niño, que la persona probablemente no ha estado expuesta al virus de la rubéola ni ha sido vacunada, y por tanto no está protegida frente a él. La presencia de anticuerpos IgG, sin anticuerpos IgM, indica una historia de exposición anterior al virus o vacunación, y significa que la persona examinada debería presentar inmunidad frente al virus de la rubéola. En un recién nacido, la presencia de anticuerpos IgG sin anticuerpos IgM significa que los anticuerpos IgG de la madre han pasado al feto durante el embarazo, y que estos anticuerpos pueden protegerlo de una infección por rubéola durante los primeros seis meses de vida. La presencia de anticuerpos IgM en un recién nacido indica que contrajo la infección durante el embarazo ya que los anticuerpos IgM de la madre no pueden pasar al feto a través del cordón umbilical. La presencia de anticuerpos IgM, acompañados o no de anticuerpos IgG, en un niño o en un adulto, indica una infección reciente por el virus de la rubéola.

¿Deben vacunarse contra la rubéola las mujeres embarazadas?

La vacuna de la rubéola no debe ser administrada a una mujer embarazada. Además, debe evitarse el embarazo al menos durante el primer mes tras la vacunación.

¿Tiene la vacuna algún riesgo?

La vacuna contiene virus vivos que han sido alterados de manera que provocan una respuesta del sistema inmune con producción de anticuerpos pero sin causar una infección por rubéola. Algunas personas pueden presentar una erupción cutánea durante las 2-3 semanas posteriores a la vacunación y, también, dolor en las articulaciones, especialmente en manos y muñecas. Pocas veces se ha observado efectos secundarios en niños que han recibido la vacuna. Los pacientes con un sistema inmunitario deprimido, como aquellos infectados por el VIH o con SIDA, o pacientes con cáncer sometidos a quimioterapia, deben consultar a su médico antes de recibir la vacuna de la rubéola.

¿Cuánto tiempo transcurre entre la exposición al virus y el desarrollo de la enfermedad?

En el caso de que se presenten síntomas, la erupción cutánea empieza generalmente entre 15 y 17 días después de entrar en contacto con una persona infectada, pero este período puede prolongarse hasta unas tres semanas. Normalmente, una persona puede transmitir la infección desde una semana antes de que se manifieste la erupción hasta una o dos semanas después. Un recién nacido que contrajo la infección durante el embarazo puede transmitir la enfermedad durante varios meses.

 

Rubeola Anticuerpo, IgM
Si ayuno

¿POR QUÉ HACERSE EL ANÁLISIS?

Para conocer si se poseen suficientes anticuerpos que protejan frente al virus de la rubéola; para confirmar una infección antigua o detectar una infección reciente.

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